La foliculitis es una afección cutánea frecuente que puede aparecer en cualquier momento y en distintas zonas del cuerpo.
Aunque en muchos casos es leve, cuando no se trata adecuadamente puede volverse persistente, incómoda e incluso dejar marcas en la piel.
Por eso, es importante entender qué es, por qué aparece y cuáles son los métodos que utilizan los dermatólogos para tratar de forma efectiva.
¿Qué es la foliculitis?
La foliculitis es la inflamación del folículo piloso, es decir, la estructura de la piel de donde nace el vello. Se manifiesta como pequeños granitos rojos, pústulas o protuberancias similares al acné, que pueden causar picazón, ardor o dolor.
Puede aparecer en zonas como el rostro, cuero cabelludo, axilas, glúteos, piernas, espalda o área del bikini, y afecta tanto a hombres como a mujeres.
Principales causas de la foliculitis
Los dermatólogos identifican varias causas posibles, entre las más comunes se encuentran:
- Infecciones bacterianas, especialmente por Staphylococcus aureus.
- Infecciones por hongos, frecuentes en climas cálidos y húmedos.
- Depilación o afeitado inadecuado, que genera microlesiones en la piel.
- Uso de ropa ajustada o materiales sintéticos, que aumentan la fricción y la sudoración.
- Exceso de sudor y mala ventilación de la piel.
- Piel grasa o con tendencia acneica.
Identificar la causa es clave para elegir el tratamiento adecuado.
Tipos de foliculitis más comunes
No todas las foliculitis son iguales. Algunos de los tipos más frecuentes son:
- Foliculitis bacteriana: la más común, suele responder bien a antibióticos tópicos.
- Foliculitis fúngica (por Malassezia): se confunde fácilmente con acné, pero requiere antifúngicos.
- Pseudofoliculitis de la barba: asociada al vello encarnado tras el afeitado.
Foliculitis por fricción o calor: relacionada con sudor excesivo y ropa ajustada.
¿Cómo tratar la foliculitis los dermatólogos?
El tratamiento dermatológico depende del tipo, la gravedad y la zona afectada. Entre los métodos más utilizados se encuentran:
1. Tratamientos tópicos
Los dermatólogos suelen recetar:
- Antibióticos tópicos (como clindamicina o mupirocina) para infecciones bacterianas.
- Antifúngicos tópicos cuando el origen es por hongos.
- Peróxido de benzoilo o antisépticos suaves para reducir bacterias y controlar la inflamación.
2. Tratamientos orales
En casos más extensos o persistentes, pueden indicarse:
- Antibióticos orales, si la infección es severa.
- Antifúngicos orales, cuando la foliculitis fúngica no responde al tratamiento tópico.
Siempre deben usarse bajo supervisión médica.
3. Cambios en la rutina de cuidado de la piel
Parte fundamental del tratamiento incluye:
- Evitar rasurar o depilar la zona afectada hasta que sane.
- Usar limpiadores suaves, no comedogénicos.
- Mantener la piel limpia y seca.
- Evitar productos irritantes o exfoliaciones agresivas.
4. Ajustes en hábitos diarios
Los dermatólogos también recomiendan:
- Usar ropa holgada y transpirable.
- Ducharse después de sudar o hacer ejercicio.
- Cambiar cuchillas con frecuencia y usar técnicas correctas de afeitado.
5. Tratamientos complementarios
En casos recurrentes, pueden sugerirse:
- Peelings químicos suaves para mejorar la renovación celular.
- Tratamientos con láser, especialmente en pseudofoliculitis asociada al vello encarnado.
¿Cuándo acudir al dermatólogo?
Es importante consultar a un especialista si:
- La foliculitis no mejora en pocos días.
- Empeora o se extiende.
- Aparece dolor intenso, fiebre o secreción.
- Se presenta de forma recurrente.
La foliculitis es una afección común, pero tratable. El enfoque dermatológico se basa en identificar la causa, elegir el tratamiento correcto y acompañarlo de buenos hábitos de cuidado de la piel.
Evitar la automedicación y acudir con un dermatólogo es clave para prevenir complicaciones y lograr una piel sana.
Siempre recuerda consultar con tu dermatólogo de confianza antes de iniciar cualquier tratamiento o rutina de cuidado de la piel. Tu salud merece atención profesional.




